miércoles, 7 de mayo de 2014

La afrenta del agua. Por Isel Llerena del Castillo

Era una noche de agua y lo olvidé. Me levanté como siempre: dormida. Ya vestida escuché un sonido muy peculiar, de esos que te transportan, te hacen levitar. “El murmullo del agua en la tubería”.

¡El agua, ese líquido vital, se va, se despide!
Tranquila retomé mi ritmo, mi mal ritmo de lunes. En un acto desesperado tomé dos baldes y los coloqué debajo de la llave del agua. La abrí con mucho cuidado para no despeinarme y sonreí. El agua caía dentro del balde como cascada. Su adorable sonido me hechizó, me sedujo, me fue atrayendo. Yo me aproximaba a la salida del agua sonriente, feliz. -Me dará tiempo a llenar mis dos baldes. ¡Qué alegría! Vamos a ver: con uno friego, cocino y me queda un poco para completar. Con el otro voy a bañarme, tal vez pueda, limpiar el piso. Así, mientras el balde se llenaba, mi cerebro soñoliento calculaba los potenciales usos de su contenido. 


De pronto algo cambió. El melódico sonido, se transformó en el estertor de una bestia agonizante. Con ingenuidad, todavía aletargada, me acerqué más. No me lo perdonó, vengativa me escupió y se marchó. 

Con majestuosidad me erguí sobre la afrenta. Sequé mí rostro, ordené como pude el ya irremediable despeinado de mi cabello. Alisé la maltrecha y mojada ropa. Miré mis zapatos con tristeza -se despegan en cuanto huelen el agua- suspiré. 

¿Mencioné que era lunes?


2 comentarios:

  1. excelente ocasión para espantar rutinas.... aún cuando la sorpresa puso a riesgo la vitalidad de unos zapatos asustadizos.... quizás no fue una afrenta, sino una original manera del agua de darte la bienvenida en su forma más espontánea y explosiva.... no pasa todos los días ni a todo el mundo... ese día fuiste más especial que de costumbre....

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  2. La vanidosa, al saberse vital, no me perdonó la omisión involuntaria de su presencia. Preferiría una bienvenida menos explosiva si de lunes se trata.

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